Señor Director:
Quisiera expresar mi profunda molestia respecto a la llamada “Fiesta de la Tablilla”, evento que resultó ser una verdadera estafa para quienes asistimos con entusiasmo y expectativas.
Para comenzar, se cobró $1.000 por estacionar, lo que ya se percibe como un abuso. Además, lo que se promocionaba como una fiesta tradicional de tablillas terminó siendo una decepción: solo había un puesto que realmente vendía tablillas, precisamente el del organizador, y ni siquiera se exhibían en condiciones adecuadas, sino en simples contenedores plásticos.
El resto de la feria carecía de artesanos o expositores relacionados con la identidad del evento. Peor aún, las tablillas tenían un valor de $1.000 cada una, más caras incluso que en cualquier negocio de barrio.
Muchos asistentes esperaban una verdadera fiesta costumbrista y se encontraron con algo muy distinto. Creemos importante darlo a conocer para que la comunidad esté informada y no vuelva a ser engañada.
Atentamente,
Un auditor





