Un grave caso de manejo inadecuado frente al acoso escolar quedó al descubierto luego de que la Corte de Apelaciones de Valparaíso ordenara al Liceo Particular Mixto de San Felipe reintegrar a un alumno de sexto básico que había sido expulsado por defenderse de una agresión física.
Según los antecedentes del caso, el menor no fue quien inició la confrontación, sin embargo, el establecimiento optó por aplicar la medida más severa: excluirlo del sistema educativo.
La familia del estudiante acudió a la justicia, argumentando que el joven había sido víctima reiterada de bullying y que la respuesta del colegio fue injusta y desproporcionada. La Corte acogió el recurso, concluyendo que no existió una investigación profunda de los hechos ni se tomaron acciones efectivas para abordar el acoso que el estudiante venía denunciando.
El tribunal determinó que la expulsión fue arbitraria y vulneró los derechos del niño. En consecuencia, ordenó su inmediata reincorporación al mismo establecimiento y que en su ficha académica quede constancia de que no incurrió en una falta grave.
Este fallo vuelve a poner en tela de juicio la forma en que algunos recintos escolares abordan la violencia entre estudiantes, privilegiando la sanción antes que la contención, y el castigo antes que la protección.
Corporación Monte Aconcagua desmiente información sobre caso de expulsión en el Liceo Particular Mixto San Felipe
A través de un comunicado , la Corporación Educacional Monte Aconcagua —sostenedora del Liceo Particular Mixto San Felipe— respondió a una publicación difundida por este medio, aclarando su posición respecto a la reciente sentencia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso, relacionada con la expulsión de un alumno.
La entidad educacional aseguró que el establecimiento actuó en todo momento dentro del marco jurídico y educacional vigente, y que la expulsión del estudiante fue el resultado de una falta calificada como muy grave, que incluyó agresiones físicas a un alumno y a una alumna, afectando gravemente la convivencia escolar. La decisión, según indicaron, fue adoptada tras una investigación interna rigurosa y conforme a los protocolos establecidos.
En el comunicado, la corporación subraya que la Superintendencia de Educación avaló el procedimiento, señalando expresamente que «la medida disciplinaria se ajusta a la normativa educacional».
Asimismo, desmintieron categóricamente que los hechos estén relacionados con una supuesta situación de acoso escolar (bullying) como habría sido informado en algunos medios. “La agresión fue producto de un conflicto puntual, relacionado con un lápiz”, aclaran, señalando además que no existe constancia de denuncias previas de acoso entre los estudiantes involucrados.





